Todos sabemos de los beneficios que el ejercicio físico produce en el cuerpo humano, como son la pérdida de peso, la mejora de la salud cardiovascular, mayor fuerza, velocidad, agilidad… pero, ¿y en la salud mental?

Pues si nos paramos a mirarlo, la salud mental se ve mucho más beneficiada por el deporte que la física. Sobre todo, porque se relaciona con la prevención y el tratamiento de los desequilibrios psicológicos.

Algunos de esos beneficios incluyen el aumento de la autoestima, la autoconfianza, una mejora de la memoria y del funcionamiento intelectual, y una mayor estabilidad emocional e independencia.

Y es que hacer deporte supone un cambio en el estilo de vida, sobre todo si hablamos de alguien que comienza a hacerlo, realizando también un cambio mental. Lo primero es que la práctica de actividad física produce liberación de endorfinas, sustancia química producida por nuestro propio cuerpo que nos da sensación de relajación y felicidad. Además, alivian ciertos síntomas depresivos. Por eso esa sonrisa que se nos queda muchas veces después de entrenar.

El aumento de la autoestima viene al mejorar la imagen de uno mismo que se da cuando hacemos deporte, aumentando también la estabilidad emocional. Nos ayuda el control y gestión de las emociones, propiciando además el descanso y los beneficios regenerativos.

Con esos beneficios regenerativos, retarda también el deterioro cognitivo, previniendo la aparición de enfermedades relacionadas con la memoria y el aprendizaje. Todo esto, gracias a las sustancias químicas que produce el cerebro durante la práctica de ejercicio y que actúan en el sistema nervioso central. Estas también ayudan a reducir la ansiedad, la tensión y el estrés, mejorando incluso la productividad de los trabajadores al aumentar también la capacidad intelectual. Esto es porque mejoran el rendimiento general del cerebro, gracias a la producción de una proteína que ayuda a la toma de decisiones, el pensamiento y el aprendizaje.

Por todo esto, el deporte es recomendable para personas que se encuentren en riesgo de depresión, sobre todo porque les ayuda a dejar de pensar y a romper con la rutina y el estancamiento. Asimismo, la persona con síntomas depresivos percibirá una mayor sensación de bienestar durante y después del ejercicio físico, lo que la ayudará a buscar un cambio y a mantenerse activa y receptiva.

Como vemos, son todos beneficios los que nos proporciona el deporte, a todos los niveles. ¡Una excusa perfecta para darlo todo!

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